La pensión de alimentos es una obligación establecida por sentencia judicial o convenio regulador. Por lo tanto, su impago supone el quebrantamiento de una orden directa de la autoridad. Actuar con rapidez es fundamental para evitar que la deuda se acumule y sea más difícil de recuperar.
1. La comunicación previa (Vía amistosa)
Antes de iniciar procesos judiciales, es recomendable intentar una comunicación formal, preferiblemente por escrito (como un burofax). Esto sirve para dejar constancia de la reclamación y dar la oportunidad al deudor de regularizar la situación. En ocasiones, el impago se debe a problemas puntuales que pueden resolverse mediante el diálogo.
2. La ejecución de sentencia
Si el diálogo no surte efecto, el siguiente paso es la vía civil. Consiste en presentar una demanda de ejecución de sentencia ante el mismo juzgado que dictó la resolución original.
Embargo de bienes: El juez puede ordenar el embargo de salarios, devoluciones de Hacienda o cuentas bancarias para cubrir la deuda acumulada.
Intereses: Además del principal adeudado, se pueden reclamar los intereses generados por el retraso.
Para garantizar que la demanda sea admitida a trámite sin errores, contar con un
3. La vía penal: El delito de impago de pensiones
En España, el impago de la pensión de alimentos puede constituir un delito contra las relaciones familiares. Se puede interponer una denuncia si el incumplimiento se prolonga durante:
Dos meses consecutivos.
Cuatro meses no consecutivos.
Este procedimiento es más severo, ya que puede derivar en antecedentes penales para el deudor, multas e incluso penas de prisión. No obstante, se suele reservar para casos de insolvencia fingida o voluntad persistente de no pagar.
¿Qué ocurre si el deudor alega falta de ingresos?
Es una de las situaciones más comunes. Si el progenitor obligado a pagar ha perdido su empleo o sus ingresos han disminuido drásticamente, su obligación no desaparece automáticamente. Lo correcto legalmente no es dejar de pagar, sino solicitar una Modificación de Medidas ante el juez para ajustar la cuantía a su nueva realidad económica. Mientras no exista una nueva sentencia que reduzca la pensión, la deuda seguirá creciendo y será reclamable.
El equipo de V. Romero Advocats cuenta con amplia experiencia gestionando estos escenarios, ayudando a las familias a acreditar la capacidad económica real del deudor para que los hijos no queden desprotegidos.
Aspectos clave a tener en cuenta
Plazo de prescripción: En el sistema legal actual, el derecho a reclamar las pensiones impagadas suele prescribir a los cinco años. No esperes a que pase el tiempo; cuanto antes se actúe, mayores son las probabilidades de éxito.
Gastos extraordinarios: Recuerda que la reclamación también puede incluir gastos de salud o educación no previstos inicialmente, siempre que estén debidamente justificados.
Conclusión
Reclamar el cumplimiento de la pensión de alimentos es un ejercicio de responsabilidad hacia los hijos. El sistema judicial dispone de herramientas potentes para forzar el pago, pero requieren una gestión técnica impecable.
Si te encuentras en esta situación y necesitas asesoramiento profesional, consultar con un abogado en Molins te permitirá conocer todas tus opciones y elegir la vía más rápida para proteger el futuro de los que más te importan.
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